El resultado del trabajo colectivo

José Fco. Castro Romero 

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Finalizado el recuento de votos en las elecciones municipales de 2015, la composición del pleno parecía no haberse modificado lo suficiente. No obstante, esta vez, la espada de Damocles pendía con más incertidumbre que nunca sobre la cabeza del alcalde en aquel momento, Juan Andrés Gil, que luego sería inhabilitado. Desde ese momento, el grupo de personas que conformamos la asamblea, con nuestros dos concejales en primera línea, nos propusimos fiscalizar cada movimiento de un gobierno que, sin demasiadas sorpresas, se sostuvo en el poder durante medio año con el consentimiento del Partido Andalucista, hoy Andaluces x Sí. 

Si bien es cierto que no podría asegurarse taxativamente, sin faltar a la modestia, que la presencia de Ganar Tarifa – IU en el equipo de gobierno ha sido diariamente determinante, tampoco se podría dar por hecho que sin el trabajo de la asamblea y los concejales de GT-IU durante el mandato la situación hubiera sido la misma. Para explicarlo, hay dos asuntos que ejemplificaron la coherencia y el compromiso de GT-IU con su programa, el progreso y el pacto suscrito entre las formaciones políticas que forman el tripartito y que han marcado la agenda de la asamblea en este mandato. 

El primer gran reto de la asamblea de GT-IU lo tuvo cuando una insostenible situación económica en el Ayuntamiento de Tarifa propicia acercamientos con el PSOE de Tarifa y el PA para argumentar una moción de censura y estructurar un posible gobierno tripartito de excepción. Si bien en el debate interno no hubo demasiadas diferencias en cuanto a la necesidad de plantear la moción de censura, el papel que debía interpretar GT-IU sí fue intensamente discutido. Tras varios días de propuestas y negociación finalmente la asamblea decidió entrar en el gobierno para condicionar desde dentro las políticas y las decisiones que se fueran tomando y que formarían las bases para posteriores mandatos. 

El segundo gran hito que la asamblea debió gestionar fue el convenio para el desarrollo de buena parte de la zona de Albacerrado suscrito con el gigante de la construcción Metrovacesa. El proyecto “Ciudad del Surf” había servido al anterior equipo de gobierno para granjearse apoyo popular con el tramposo discurso del progreso y beneficios del ladrillazo o los megaproyectos urbanísticos. El modelo de ciudad de GT-IU está meridianamente definido y defendido públicamente por lo que no resultó difícil ponerse de acuerdo frente a este proyecto que venía a enriquecer al inversor por medio de la especulación urbanística, dejando al margen los intereses de los tarifeños y tarifeñas. La asamblea optó por defender a ultranza un desarrollo racional de la zona de Albacerrado, que satisficiera las necesidades reales de las tarifeñas y los tarifeños: la creación de empleo, la vivienda de protección oficial, la construcción de viviendas accesibles a la clase media tarifeña y desarrollo turístico hotelero que albergara espacio para congresos con capacidad para 500 personas. Sobre este modelo se trabajó duramente y la consecuencia fue una modificación sustancial del proyecto inicial que era especulativo e improductivo para Tarifa, sustituyéndolo por uno que cubría parte de las demandas de la población tarifeña. 

Sobre la renovación del contrato de servicio de abastecimiento, saneamiento y depuración del agua con Aqualia ya se ha hablado más detalladamente en artículos anteriores de La Veleta, sin embargo, del trabajo de la asamblea de GT-IU en este asunto quizás no se haya profundizado demasiado. A raíz de la convocatoria de unas jornadas informativas sobre modelos de gestión del ciclo integral del agua se crea la Plataforma Tarifeña en Defensa del Agua Pública. La justicia del motivo y el empeño de la asamblea consigue aglutinar a diferentes colectivos sociales y partidos políticos bajo esta Plataforma como Facua, Marea Azul del Sur, Podemos Tarifa o Equo. No se consiguió el objetivo real por el que se creó esta Plataforma que no es otro que el de gestionar directamente el ciclo urbano del agua pero se trajo a debate la necesidad e idoneidad de que Aqualia fuera concesionaria del servicio por otros diez años más. De nuevo, la asamblea mostraba su coherencia y compromiso con la participación y el consenso. 

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