El campo, un sector económico con mucho potencial

Juan Criado Atalaya 

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Foto: Ana GT

 

Si la pesca es una tradición en Tarifa, el campo ha supuesto una parte importante en el sustento de la ciudad en la mayor parte de su historia. La actividad agropecuaria ha sido muy importante durante siglos: el amplio término municipal así lo permitía. 

Como decimos, la importancia de este sector en la vida del pueblo es manifiesta a lo largo de la historia y así a mediados del siglo XIX, Pascual Madoz, en su obra ‘Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de España y sus posiciones de Ultramar’, tomo V , señalaba como el municipio era uno de los de mayor producción agrícola ganadera de la provincia, destacando los cultivos de cereales y leguminosas (trigo, cebada, habas, garbanzos, zahína, alberjones, yeros), vino, frutas (señalaba la naranja de la zona como la más rica que se conocía en España), hortalizas y ganados, por lo que realizaba exportación de los mismos a diversos mercados tanto nacionales, como Cádiz, o internacionales como Londres. Sin duda, este siglo, marca en cierta forma la actual explotación agraria tarifeña, al consolidar grandes latifundios existentes y al pasar con las desamortizaciones grandes cantidades de tierras a manos de pocas personas. Y esta configuración de la tierra ha dado, a lo largo de la historia, situaciones de penurias para la gente que la trabajaba. 

La situación actual de los principales cultivos queda bastante bien reflejada en el estudio que Javier Criado ha realizado en su reciente obra ‘Geografía de Tarifa’. Una meticulosa aportación de datos que señala como el sorgo, girasol, arroz y trigo ocupan el mayor número de hectáreas en los cultivos de regadío y en los de secano el girasol, trigo, triticale, sorgo y taquillón ocupan la mayor de terreno cultivado. 

No menos importante ha sido y es la ganadería: tanto de ganado bovino (especialmente la raza retinta) ovino y caprino. Esta actividad económica ha tomado si cabe más visibilidad con la Feria de Ganado. 

Los recursos forestales son otra parte importante que ofrece el medio rural a la economía tarifeña. Destaca el corcho muy valorado por su densidad y baja porosidad. Las extracciones son vendidas a DIAM Corchos empresa extremeña que tiene la adjudicación por concurso municipal. 

En esta situación, Fco. Javier Criado no duda en afirmar que “sin duda alguna la agricultura y la ganadería siguen siendo la asignatura pendiente de la económica tarifeña, su potencial es enrome, pero debe tener una mejora, una actualización, más que necesaria, en inversiones, métodos de explotación, comercialización de la producción y el posible uso industrial de la misma”. 

En este camino, el mismo autor señala como la vertiente ecológica, tanto de la agricultura como de la ganadería, está en alza. Concretamente, están en aumento las explotaciones en agricultura que apuestan por el uso solo de medios naturales para la preparación, sembrado de la tierra cuidado de las plantas en su crecimiento y recolección. Y en ganadería la explotación ecológica da una mayor calidad y valor al producto. Cabe destacar que esta línea de trabajo ha sido reconocida con la elección, para cargos de responsabilidad en Asaja Joven, de una empresaria ganadera tarifeña. 

Pero ¿qué más se podría intentar? Posiblemente, los modelos no sean extrapolables, pero sin duda la huerta conileña y el crecimiento experimentado es una muestra de cómo poniendo en valor los recursos agrícolas se puede generar trabajo no solo en el campo sino igualmente en la comercialización de los mismos. Igual, se nos puede ocurrir con una posible manufacturación del corcho. 

Para profundizar en estos datos se pude consultar la obra Francisco Javier Criado Atalaya. La Geografía de Tarifa. Tarifa: Imagenta, 2018. 

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