Fran Fernández Parras, una voz más que autorizada

El joven tarifeño, superviviente de la tragedia del 100% Fun, muestra su opinión sobre la sanidad andaluza 

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Julia GT

Si lo presentamos formalmente, Fran Fernández Parras es una de las víctimas del Accidente del Transformador 29272, ocurrido en le Hotel 100% Fun el 5 de agosto de 2017. ¡Pero él no necesita presentaciones! Para el pueblo de Tarifa su figura hace sentir algo que va mucho más allá. Su personalidad arrolladora, su espíritu luchador y su afán de superación llevan un año y cuatro meses dándonos una lección de vida. 

Pero sí, presentémoslo, Fran es graduado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Cádiz, y cursó un Máster en Asesoría Fiscal en el Instituto Cajasol. Un joven con un prometedor futuro, al que su experiencia de vida le ha hecho convertirse en una voz más que autorizada. 

SANIDAD CAMPOGIBRALTAREÑA 

Cuando le preguntamos a Fran sobre el sistema público de salud en la comarca, afirma que como usuario piensa que es bastante pobre. “Las infraestructuras que tenemos no son las adecuadas para tanta población, mucho menos en verano o en otro tipo de festividades”. 

Como demanda concreta, hace referencia a la necesidad de un oncólogo infantil en el Hospital Punta Europa de Algeciras. 

“La gente se queja de la suciedad de los hospitales y del mobiliario de algunas zonas que aún no han sido remodeladas”. Desde su punto de vista, la sanidad del Campo de Gibraltar necesita “un buen lavado de cara y no me estoy refiriendo a los profesionales, porque no me cabe duda de que ellos hacen su trabajo al 200%”. 

SU EXPERIENCIA 

Fran y sus compañeros vivieron una situación límite, y pudieron comprobar de primera mano las virtudes y defectos del sistema sanitario andaluz. En su caso, no perdió el conocimiento en ningún momento “hasta que en el hospital Punta Europa de Algeciras me sedaron para que no pasase dolor”. Hasta entonces pudo percibir la preocupación del personal sanitario, pero también la escasez de medios como helicópteros y ambulancias. “Fue un descontrol en cuanto a donde nos destinaban a cada uno y las retenciones de coches saliendo de las playas”. Señala también que los profesionales y recursos de la zona no son los suficientes para atender un accidente de tal magnitud. “Nuestros gobernantes deberían destinar gran parte del dinero público en proporcionar los medios necesarios para este tipo de cosas, pero desgraciadamente eso no es así”. 

A pesar de todo muestra su profundo agradecimiento a todas las personas que ese día “se desvivieron e hicieron todo lo posible por salvarnos la vida, a pesar de que desgraciadamente no pudieran hacerlo con mi Mari y con mi Sara”. 

Con un cariño especial, agradece el trabajo realizado por el personal sanitario del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, a cuya unidad de quemados fueron trasladados. 

ESCASEZ DE SERVICIOS 

Por su localización, Tarifa se encuentra en una situación de acceso limitado por carretera, obstáculo que se multiplica con el acusado tráfico veraniego. Esto se refleja en un grave problema en situaciones de emergencia. Sin embargo, desde septiembre a mayo, la provincia de Cádiz se queda sin helicóptero del 061, dependiendo los meses de invierno de Sevilla y Málaga. Al respecto, Fran declara que “no me explico cómo podemos dejar de tener algo tan necesario, ¡son escasos hasta en verano! Mari y Sara podrían haber volado hacia un hospital mejor preparado en quemaduras desde un primer momento. Espero que esto se solucione algún día, porque Andalucía no es más rica con más dinero en sus cuentas, que sabe Dios en que lo usan, sino abasteciendo a la sanidad de este tipo de medios para que nos sintamos protegidos y el personal sanitario pueda hacer su trabajo como es debido y de una forma más eficiente”. 

Nos cuenta que el día del accidente las carreteras estaban colapsadas, y además aunque “en verano la población se quintuplica, disponemos del mismo número de ambulancias prácticamente que el resto del año. Fuimos ocho, y tuvieron que venir ambulancias de Facinas, Tarifa, Algeciras y La Línea, si no me equivoco. Cada uno fuimos destinados a diferentes hospitales y algunos familiares desconocían dónde estábamos. Los míos lo supieron gracias a que lo pregunté y se lo pude decir a mi hermano”. 

EL PROCESO JUDICIAL 

Entre operaciones y curas, las familias de Fran y sus compañeros comenzaron a organizarse para defender la verdad y hacer justicia. Ya ha pasado más de un año de todo aquello, y “seguimos en fase de instrucción, quedando pendiente practicarse múltiples pruebas que permitan el esclarecimiento de los hechos. Una vez se lleven a cabo las mismas su señoría acordará, en su caso la celebración del juicio”. 

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