El gobierno municipal rechaza las mociones de IU y niega la palabra a su portavoz

En el pleno de ayer, Juan Andrés Gil volvió a hacer gala de su estilo autoritario e intransigente. Lo hizo en casi cada momento del pleno, y lo hizo especialmente con el portavoz de Izquierda Unida, Ezequiel Andréu.

Un momento del Pleno

Como de costumbre, llevó al pleno varios asuntos sobre urbanismo por la vía de urgencia y con propuestas de redacción ambigua, cuya concreción depende en última instancia de su ‘voluntad política’, en palabras del propio alcalde. Ante las peticiones de concreción efectuadas por Andréu, desplegó su habitual repertorio de descalificaciones y malinterpretaciones interesadas.

Las mociones de IU, a pesar de haber sido presentadas con la suficiente antelación, se admitieron a Pleno debiendo pasar por el trámite de urgencia, por lo que dos de ellas ni siquiera fueron debatidas. Esta exigencia contraviene el procedimiento seguido hasta la fecha, por lo que la coalición consultará si es o no lícita.

Tanto la cesión del edificio del Pósito a la Escuela de Adultos con carácter indefinido como la creación de un consejo que vele por la pluralidad en RTVT fueron rechazadas sin debatir. Curiosamente ULT, que previamente se habían mostrado dispuestos a apoyar la propuesta, impidieron con su voto que se debatiera. Cabe preguntarse cuál es el margen de maniobra que se reserva esa formación dentro de su apoyo al gobierno de Gil.

Sí se admitió a debate la propuesta de IU sobre creación de una beca para garantizar a los estudiantes tarifeños el acceso a selectividad, que fue desestimada con los votos en contra de PP, PA y ULT.

Fue en el turno de preguntas cuando Juan Andrés mostró sus peores modos, negándose a contestar preguntas pendientes ‘Porque es tarde y hace mucho calor’.

En dos aspectos estuvo especialmente bronco: al abordar la supuesta venta de arena de Valdevaqueros a Gibraltar y al preguntársele sobre si las aportaciones que se les está pidiendo a los empresarios locales para financiar determinados eventos se contabilizan adecuadamente, pasando por la Oficina de Intervención. A ninguna de las dos preguntas contestó, a pesar de emplear mucho tiempo en descalificar a la oposición con argumentos a cual más peregrino.

Para evitar nuevas preguntas, acabó por retirar la palabra al portavoz de IU con la excusa de que no habían sido presentadas con antelación, requisito que simple y llanamente se sacó de la manga en aquel momento.

Izquierda Unida exigirá a Gil que se ciña al procedimiento democrático y permita la labor de la oposición, que no es otra que la de controlar la labor del gobierno para evitar excesos como los que últimamente están ocupando páginas y más páginas en los medios de comunicación.

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